Una vez más, Lee Hawoon intenta entablar conversación, pero con su tenue presencia, termina yendo a casa sin hablar con nadie. Acostado en la cama, llorando de soledad, de repente siente una mano suave sobre su cabeza, acariciándolo suavemente. Es entonces cuando Hawoon se da cuenta de la presencia del fantasma, Kwon Gijin. Al principio, finge no notarlo. Pero abrumado por la soledad, termina pasando la noche con Gijin, quien siempre es amable y cariñoso con él. «Ehm… ¿podrías quedarte a mi lado?»