Con un rostro apuesto y modales que avergonzarían a cualquier diplomático, el nuevo empleado Lee Hyeonu es un verdadero placer para la gerente sénior Shin Iyeon cuando entra por las puertas de Hanshin Worldwide.
Sintiéndose como si le hubiera tocado la lotería, Iyeon espera con ilusión su vida en la empresa junto a este joven educado y trabajador.
Oye, Iyeon.
Termina esto para mañana.
Hyeon no es un empleado cualquiera; es el hijo del director ejecutivo.
Y a medida que empieza a mostrar su verdadera naturaleza desagradable a puerta cerrada, Iyeon comienza a preguntarse qué hizo para merecerlo.