“¡Si tan solo hubiera podido corregir los malos modales de ese marqués inmaduro desde el principio…!”
No puede ser peor la mala suerte.
Su padre quiebra y ella termina comprometida… solo para ser rechazada.
Ahora trabaja como institutriz para mantener a su familia,
y, para colmo, está a punto de morir por verse envuelta en una rebelión.
¿Por qué tengo que morir? Todo por culpa de un marqués inmaduro y tonto,
acusada injustamente de traición.
Si tan solo hubiera tenido la oportunidad de corregir sus modales y su personalidad torcida…
Cuando abre los ojos, ha regresado al pasado, a sus 22 años.
Decide presentarse como institutriz para el joven marqués,
que quedó huérfano y bajo la tutela de un duque.
Poco a poco, el marqués comienza a abrirle su corazón.
Pero… ¿por qué también parece abrir su corazón el propio duque, su protector?