Todos en el pueblo elogian a mi hermana menor por su incansable labor caritativa, asegurando que ella es la «Santa». Sin embargo, sus constantes donaciones han dejado nuestra economía familiar en la ruina… ¡incluso donó todos mis ahorros sin avisarme! Justo cuando pensaba que no podíamos caer más bajo, aparece un apuesto caballero enviado por el reino que busca desesperadamente a la Santa. ¿Mi respuesta? ¡Por favor, señor caballero, llévesela ahora mismo!