“Impulsado por el lento y persistente crecimiento del feto, todo parecía volverse inevitable.
Después de tantos años, aquella emoción se sentía gastada, como un recuerdo que hubiera envejecido demasiado pronto.
Arvain, con una extraña mezcla de timidez y determinación, murmuró que ayudaría…
Y entonces, entre los dos compañeros, quedó suspendida una pregunta sin respuesta: ¿qué destino los aguardaba?”