Meryl Klein, nacida como hija de una santa que es la exorcista más poderosa, nunca dudó de que, debido a su origen, poseía un poder incluso superior al de su madre. Confiada y arrogante, llega a su primera misión sin haber entrenado seriamente.
Ante un temible demonio que podría acabar con ella en un instante si la atacara, Meryl simplemente piensa: «Desaparece». Sin embargo, el milagro que esperaba no ocurre. Es entonces cuando se da cuenta por primera vez de que quizá no posee el poder de su madre.
En medio de una situación desesperada, Meryl encuentra una salida en las palabras del demonio: «Yo no he matado a nadie». Para ocultar su propia incompetencia, no tiene otra opción que demostrar la inocencia del demonio y evitar la lucha.
Así comienza la leyenda de la chica más débil, que con el tiempo llegaría a ser conocida como la “Santa de la No-Lucha”.