Lydia Evansy lo tiene todo.
Es de la noble casa del Marqués, tiene riqueza de sobra incluso si la derrocha, e incluso un rostro atractivo.
Lo único que no tiene es, ¡buen ojo para los hombres! Se enamoró de un príncipe nacido de cuna humilde, y después de entregarle hasta el alma para ayudarlo a lograr su sueño de convertirse en emperador, él la engañó con su prima lejana, Giselle.
Por lo tanto, Lydia decide morir tomando veneno junto a Giselle para mostrar cuál es el verdadero final de su obsesión.
Pero el plan falla, y Lydia es arrastrada a un campo de trabajos forzados árido y miserable.
Poco después, debido a una epidemia que golpea el frío y miserable campo de trabajos forzados, Lydia espera su muerte en silencio, temblando con sus manos delgadas y blancas.
-¿Por qué me volví tan loca por un hombre y actuó tan estúpidamente? Si pudiera volver a ese entonces, desearía darme una fuerte bofetada.
Para recobrar el juicio.
…Pero, la oportunidad realmente llegó.
¡Regresó a la hora del té, justo en la tarde en que estaba poniendo veneno en la taza de Giselle! ¡Slap! Lydia se abofetea rápidamente y comienza una nueva vida.
Una venganza que entregará a Richard, quien la abandonó, a Giselle, quien la engañó, y a Devon, quien negoció con su vida.
Para eso, necesita la Espada del Imperio que todos codician, Arsen Edis.
Lydia se acerca a Arsen y revela con audacia que ha regresado [en el tiempo], pidiendo ayuda.
Arsen, que no estaba del todo convencido, decide creerle por el momento y observarla, comenzando a vivir junto a Lydia.
Pero…
¿por qué la mirada de Arsen hacia Lydia se vuelve cada vez más extraña?