La vida nunca fue justa con Lie. Lo aprendió demasiado pronto, el día en que sus padres murieron y lo dejaron completamente solo. Ese vacío fue moldeando poco a poco una personalidad apagada y hueca, marcada por la depresión y la falta de objetivos. Hasta que una noche, de pie en el andén del tren, decide acabar con todo. Pero no muere. En el último momento, un zorro blanco aparece ante él y lo empuja. Es transportado a otro mundo de magia. Junto a ese pequeño zorro, comienza su viaje.