La destrucción se ha convertido en algo habitual. Los días caóticos y llenos de matanzas que siguieron inmediatamente al apocalipsis han quedado atrás hace tiempo. Eso no significa que las matanzas hayan cesado. Los cadáveres siguen abundando, pero ya nadie considera caótico ese mundo. Eso es lo habitual. Nada extraño. Algo normal. Sí, esta es una historia normal.