En aquel invierno, cuando tenía treinta y dos años, la amante de mi marido se quedó embarazada.
Heejae no pudo soportar la conmoción y abortó.
Era el hijo que había llegado tras diez años de relación con mi marido, que la pasaba fuera de casa.
«Nunca te amaré, ni aunque me muera… ni siquiera si volviera a nacer».