Frido murió en la Tierra para despertar en lo desconocido. No hay luz, no hay dolor y, lo más extraño, no siente sus extremidades. Solo le queda una frase resonando en su mente: «Ahora eres Samuel, el Creador de Mundos». Reencarnado en algo que no alcanza a comprender, su nueva vida empieza en el silencio más absoluto.