Summary
Frente a la muerte, la vida que pasaba ante sus ojos como una linterna mágica era, sin excepción, miserable y sucia.
Park Dong-sik es un matón encargado de las cobranzas bajo el mando del usurero Moon Ho-cheol. Ante las deudas pendientes, Dong-sik no tiene sangre, ni lágrimas, ni lealtad; hoy, como siempre, cumple su deber a la perfección.
Con tal de recuperar el dinero, Dong-sik no duda en realizar excentricidades, como bajarse los pantalones y orinar en los negocios ajenos. Su único pasatiempo es ver videos porno protagonizados por hombres en traje. Un día, mientras se calentaba disfrutando de un video a solas en su auto, alguien extraño se le acerca de repente.
Un hombre, encogido sobre sí mismo, le pide fuego. El hombre, más hermoso y elegante de lo que jamás había visto incluso en televisión, se aleja tras tomar el encendedor de Dong-sik. Mientras lo observa, Dong-sik presencia cómo el hombre, que estaba parado de forma inestable al final de un rompeolas, salta repentinamente al mar.
Sin tiempo para pensarlo dos veces, Dong-sik se lanza al mar tras él. Sin embargo, en medio de la oscuridad absoluta, el hombre ya ha desaparecido. Justo cuando intentaba salir a la superficie en ese mar donde no se veía nada, algo comienza a tirar del tobillo de Dong-sik hacia abajo…
Sus días en el orfanato, de donde huyó por su cuenta al no poder soportar el abandono de sus padres y los abusos; su padre, a quien volvió a encontrar con dificultad solo para que este desapareciera de nuevo tras robarle todos sus ahorros; y las innumerables veces que estuvo al borde de la muerte trabajando bajo las órdenes de usureros… El último recuerdo de Dong-sik fue su deseo de nacer, en su próxima vida, como el hijo de una familia rica para vivir sin preocupaciones.
Cuando vuelve a abrir los ojos, no se encuentra ni en el cielo ni en el infierno, sino en una habitación de hospital de lujo. Y en el espejo, no estaba Park Dong-sik, sino aquel hombre al que intentó salvar.
Frente a un Dong-sik desconcertado ante este fenómeno imposible de entender, aparece otro hombre presentándose como su tutor. El hombre, que de repente lo besa preguntándole cómo pudo olvidarlo, llamaba a Dong-sik… «Cuñado».