Summary
—Entonces, diremos que fuiste tú. ¿Queda claro?»
Harriet no tuvo voz para oponerse a su tío, quien la obligaba una vez más a encubrir los desastres de su prima Bella. Como una simple huérfana acogida por su tutor, soportó que la alta sociedad la tachara de «creadora de escándalos», confiando ilusamente en que su familia valoraría su sacrificio. Pero la realidad la golpeó cuando fue acusada de robar el broche de un duque y desterrada a un estricto convento.
«¿Creadora de escándalos? Muy bien. Si así me llaman, les daré un verdadero escándalo».
De regreso en la capital con sed de venganza, Harriet se topa de frente con el Duque Kailas, el mismo hombre por el que fue exiliada.
«Dicen que el convento de Santa Clarissa cambia a las personas… y parece ser cierto», murmura él. En su mirada, antes gélida, ahora arde una curiosidad teñida de peligro y sospecha.